España desde 1931
Dolores Ibarruri Gómez, "La Pasionaria"
(Gallarta, Vizcaya,1895-Madrid,1989) En 1909 participó
entre los huelguistas, incendiarios de iglesias y saqueadores de conventos,
mostrándose la más elocuente, osada y violenta (así aparece en el antifranquista
Hugh Tomas, "La guerra civil española", vol.1, pag.32).
Dolores Ibárruri era miembro del Comité Central del PCE desde 1930. Nació
en una familia minera y carlista, de espíritu religioso. Entró en la política
por la influencia de su marido, el socialista Julián Ruiz, con el que tuvo seis hijos, junto con el cual pasó en 1921 al comunismo. En 1923 participó
en el primer congreso del PCE. En 1930 marchó a Madrid para colaborar con el diario comunista "Mundo obrero".
En 1932 entró a formar parte del comité ejecutivo del Partido Comunista y en 1935 en el comité ejecutivo de la Komintern. Participó en el alzamiento contra el gobierno republicano de octubre de 1934, por cuya participación fue condenada a 15 años de prisión, aunque logró huir. Con el Frente Popular regresó a España y pese a su escasa preparación intelectual ni obra literaria o política, fue diputada por Asturias en 1936. En marzo se integró en una comisión para investigar la Revolución de Asturias y sus supuestas represiones pero nunca puso en marcha dicha comisión porque no quería que se supiera la verdad. Era vicepresidenta de la cámara.
Por Orden de 5/8/36 fue nombrada junto con Victoria Kent vocal de la Junta de Socorros. Se enfrentó con Indalecio Prieto y otros al intentar La Pasionaria que su amante, Francisco Antón (comunista y Comisario General del Ejército del Centro y veinte años menor que ella), no fuera a luchar al frente, dándole un cargo político, pese a carecer de preparación política. La relación de La Pasionaria con Stalin permitió que a petición de éste, Hitler liberase al amante cuando tras la guerra civil fue apresado en Francia. El ministro republicano Salvador de Madariaga escribe que cuando en 1936 José Calvo Sotelo, en fin, dice lo siguiente: "Calvo Sotelo pronunció también un discurso (.....). Cuando vovió a sentares, entre aclamaciones y protestas de unos y otros, Dolores Ibarruri, la Pasionaria, del partido comunista de las Cortes, le gritó: "Este es tu último discurso." Y así fue". Efectivamente, como es bien sabido, Calvo Sotelo fue asesinado el 13 de julio de 1936 por policias de la republica de un tiro en una furgoneta policial (ya en la sesión del 15/4/36 cuando el comunista Díaz amenazó a Calvo Sotelo de que no iba a morir con los zapatos puestos, ella siguiendo la macabra amenaza afirmó que "si os molesta le quitaremos los zapatos y le pondremos las botas"). Al diplomático noruego Félix Schlayer le habló sobre las dos Españas y la postguerra afirmadno que no había posible convivencia: "No cabe más soluciónque la de que una mitad de España extermine a la otra". Ya se sabe que se esperaba de ella si hubiera ganado la guerra el gobierno republicano del Frente Popular. El 28/10/1938 hizo en Barcelona el discurso de despedida a las Brigadas Internacionales, unidad comunista de intervención en España.
Al final de la guerra, como Negrín, era partidaria de no rendirse alargando la guerra el máximo tiempo posible, pese a lo que abandonó España un mes antes del fin de la guerra, rumbo a Orán, Marsella y París. Después marcho a vivir bajo el amparo de José Stalin a la URSS, sin acompañar a sus partidarios en los campos de refugiados. Allí vivió treinta años. Alabó el pacto de Stalin y Hitler para el reparto por la fuerza de Polonia antes de la guerra mundial. En 1942 fue elegida secretaria general del PCE hasta 1960 en el que fue sustituida por Santiago Carrillo, ocupando ella la presidencia. En Moscú dirigía Radio España Independiente- Radio Pirenáica (que pese a su nombre no estaba en los Pirineos, sino en la capital comunista). El presidium del Soviet Supremo de la Unión Soviética le concedió la ciudadanía soviética, la Orden de Lenin y el Premio Internacional de... ¡la Paz! Es doctora honoris causa por la Universidad de Moscú en la era soviética (1961)..
Siendo presidente del PCE volvió a España en 1977 y fue diputada por Asturias en las actuales Cortes monárquicas. Tras regresar a España y a la Europa Occidental nunca denunció la terrible represión soviética ni se arrepintió de sus constantes alabanzas al tiránico gobierno genocida de Stalin. Al contrario, siguió fiel a las órdenes del Kremlin, fueran o no en interés de España . Su imagen se caracterizaba por ir siempre con traje negro. Su autobiografía se llama "El único camino", y sólo llega hasta 1939, y se ocupa de echar la culpa a todo el mundo menos asumir culpas propias. En 1984 publicó la continuación "Memorias de Pasionaria" que abarca de 1939 a 1977, en el que hay numeroros errores de fechas y omisiones interesadas. Afirma que sin los aviones y tanques soviéticos no se hubiera podido defender Madrid (lo que supuso tres años de guerra y cientos de miles de muertos innecesarios).