Archivo de la etiqueta: Marty

Memoria parcial de republicanos en Asturias

Leo en http://www.elcomercio.es/v/20130922/oriente/heridas-pasado-siguen-abiertas-20130922.html que la Federación Asturiana Memoria y República (Famyr) le duele el recuerdo del otro bando pero se olvida de criticar las calles y monolitos en recuerdo de las Brigadas Internacionales. Esa desmemoria parcial es lo preocupante para los republicanos que no son ni de izquierdas ni de derechas.

Eran unidades comunistas (controladas por el criminal genocida Stalin) en las que por supuesto habrían bienintencionados (como en la Legión Cóndor)  hasta el punto de que cientos de brigadistas fueron ejecutados por sus propios mandos (especialmente el célebre criminal de las brigadas internacionas André Marty, conocido como el carnicero de Albacete, incluso por los republicanos).

En la batalla de Brunete los norteamericanos, ingleses y polacos de la XIII Brigada Internacional protestaron y fueron obligados a punta de pistola a regresar al frente. A los polacos les obligó el jefe de la brigada, Vincenzo Bianco (alias, Krieger), que los golpeó a mansalva y pegó un tiro en la cabeza un soldado que le contestó (Beevor, pág. 423). Kléber hizo un informe a Moscú en el que decía entre otras cosas: “Hay muchas cosas que van mal: la actitud de los españoles hacia los brigadistas y la actitud de los brigadistas hacia los españoles” (pág. 424/425 de Antony Beevor). posteriormente afirmaba en un informe que “la inmensa mayoría….. en la España republicana consideran a las Brigadas Internacionales como a un cuerpo extranjero, una pandilla de intrusos” (Beevor, pág. 425). Establecieron su propio campo de concentración, llamado “campo Lukács”, en el que en tres meses, desde el 1 de agosto de 1937, se envió a no menos de 4000 hombres” (Beevor, 425). En el campo de torturas del Júcar (a unos 40 kilómetros de Albacete) se llevaron numerosos brigadistas decepcionados a los que se les negó el derecho a regresar a sus países. Otros brigadistas fueron detenidos en Valencia, Murcia, Barcelona o Albacete (Beevor, 460). Beevor (pág. 468) cuenta cómo según el dirigente brigadista y comunista Walter les preocupaba el antisemitismo de los brigadistas franceses, su arrogancia ante los españoles, el chovinismo alemán y que los españoles que combatían en las brigadas internacionales no recibían un buen tratamiento médico y que los brigadistas no compartían con sus camaradas españoles ni los cigarrillos ni las raciones.

Qué pena ese doble rasero en la memoria hisórica republicana.  Cuándo comprenderán que la república debe ser de todos, no suya.  O la república española es independiente de la II República o sería no aprender de los errores del pasado.