Tres rosas enfermeras que valen por trece rosas

Martires de Somiedo
Mártires de Somiedo

El 27/10/1936 en Pola de Somiedo (Asturias) milicianos del  Frente Popular hicieron prisioneras a tres enfermeras.  Eran tres mujeres (“enfermeras mártires de Somiedo“) eranllamadas:

  • Olga Pérez- Monteserín Núñez, de Astorga (23 años).- Era hija del conocido pintor Demetrio Monteserín (la web de saber.es  trata de su obra y del asesinato de su hija).
  • Octavia Iglesias Blanco, de Astorga (41 años)
  • Pilar Gullón Iturriaga, de Madrid (25 años)

Las tres eran de Acción Católica y eran, voluntarias enfermeras de la Cruz Roja de Astorga, que habían accedido a curar a los heridos que había en el Puerto de Somiedo.  Las milicias de UGT el 27 de octubre ocuparon el puesto y asesinaron allí mismo a los heridos.  Ellas pudieron huir del puesto, junto a unos 21 soldados que evacuaron el puesto tras un breve enfrentamiento, pero se negaron a abandonar a los heridos.

A las chicas, oficiales y capellán los bajaron por un sendero de cabras desde el Puerto hasta Somiedo, donde asesinaron a los oficiales y al sacerdote, a quien pasearon en un carro de bueyes que chirriaba toda la noche para que con su ruido no se oyeran las torturas y gritos de las mujeres torturadas y violadas, ya que a las enfermeras, el jefe miliciano republicano Genaro Arias Herrero las encerró en una vivienda dando permiso al resto de milicianos para que por las noches les hicieran abusos sexuales. Antes les habían ofrecido liberarlas si renegaban de su fe católica, a lo que se negaron y comenzó su tortura (por ello está abierto el proceso de beatificación).

En la mañana del día 28 las arrastraron a un prado donde las ataron y dijeron que si no decían «Viva Rusia» las matarían. En su lugar se oyó a Pilar Gullón moribunda gritar “Viva Dios” mientras un oficial rojo le daba el tiro de gracia.

Fueron fusiladas por unas milicianas voluntarias, entre las que estaban Felisa Fresnadillo, Josefa Santos, María Sánchez, María Soto y Consuelo Vázquez. Las milicianas  ejecutoras de los disparos mortales fueron Evangelina Arienza, Dolores Sierra, y Emilia Gómez. Las milicianas primero les quitaron las ropas y ya desnudas, hacia el mediodía, las fusilaron en el prado, repartiéndose las ropas entre las asesinas.

Durante la tarde las milicianas republicanas vejaron los cadáveres hasta que por la noche las arrojaron en una fosa común que cavaron dos prisioneros falangistas también ejecutados.

La escritora Concha Espina escribió en 1938 una obra titulada Princesas del martirio en homenaje a las tres mujeres astorganas violadas, torturadas y asesinadas datos sobre la obra AQUI.